Somos la gente que defiende el territorio, somos la gente que seguirá teniendo voz en el Senado y miles en la movilización

Tras muchos días, semanas y esfuerzos colectivos llegamos al día decisorio para el país, a elecciones de Cámara y Senado. Comparto estas palabras finales deseando que el pueblo colombiano decida y vote por personas decentes, comprometidas y con ética en la política, buscando ser cada vez más personas en la institución y miles en la movilización

A todos mis compañeros, compañeras y amigos y amigas, que nos han acompañado en esta tarea de la campaña hacia el Senado de la República en este año 2018, quiero compartirles lo que hoy 10 de marzo estoy sintiendo.

Comprometido con las organizaciones campesinas, indígenas, de trabajadores y trabajadoras, de jóvenes, de mujeres y otras más, salí a hacer la gira de campaña, para que la gente conociera mis propuestas, nuestras propuestas, porque no son solo mías, que las hemos construido en multiples eventos, asambleas, Congresos y en conversaciones de persona a persona. Manifiesto allí mi identidad con el campesinado, porque lo soy, con los derechos e intereses de trabajadores y trabajadoras, con el territorio rural pero también con el de la ciudad, con los migrantes, y con la paz.

Fui recorriendo el país, por las montañas de los Andes colombianos, en municipios de las cordilleras occidental, la central, la oriental, de distintos climas, hablando con campesinos y campesinas, estrechando sus manos fuertes, trabajadoras, compartiendo sus rostros de esperanza y de amor, disfrutando de sus alimentos que compartían conmigo, la aguapanela, el chocolate o el guarapo. Los campesinos con la expectativa que se les tenga en cuenta para las políticas públicas, que se haga la sustitución de cultivos de uso ilícito y se fomente la producción y comercialización de alimentos como alternativa económica y social para nuestro campo colombiano.

Compartiendo el desayuno con los pescadores del Rio Magdalena, que ven con tristeza la expectativa que su principal fuente de vida y de trabajo, que es el río, se agote o se privatice. Disfrutando la alegría de la raza negra tanto del pacífico como la Caribe, con sus propuestas de autogestión ante el desempleo que les hace crecer la indignación; compartiendo con los trabajadores petroleros, de Cantagallo, Cartagena y Barranca, que han sido explotados por muchos años, que se enferman y accidentan y las empresas no responden sino que los botan a la calle sin ninguna consideración. Me enseñan, que hace 100 años se inició la explotación petrolera en Colombia y que muchos de los municipios petroleros no tienen centros de salud, ni colegios de buena calidad.

Estando en las ciudades, tengo gratos recuerdos que guardaré de los y las jóvenes que alegraron las concentraciones que organizaron. Recordaré con mucho afecto encuentros que organizaron trabajadores de diferentes industrias y empresas, junto con trabajadores y trabajadoras recicladoras. Muchos de ellos se acercaron porque conocieron mi labor en el Senado de la República.

Me emociono al ver fotos y videos de gente humilde y sencilla, colocando afiches, pendones pancartas y repartiendo volantes, de nuestra campaña, convenciendo a otros y otras sobre nuestra propuesta política, sin ningún interés económico, sino solo por convicción y esperanza de cambio. Fotos de amigos colombianos y colombianas en el exterior, haciendo campaña en países donde somos una absoluta minoría. Me siento comprometido también al recibir cartas y mensajes de gente que tiene la esperanza que continuemos en el Senado, para que a través mío puedan expresarle al país lo que el gobierno no les resuelve.

Son emociones múltiples, son muchos aprendizajes, los que he tenido, los que he disfrutado, no solo yo, sino nosotros y nosotras quienes estamos trabajando con el propósito de ser reelegido en el Senado de la República.

Muchas gracias a todos y todas.

 

ALBERTO CASTILLA SALAZAR

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