Mesa Social y Comunitaria por la Vida Digna, la nueva conquista del movimiento comunal del Catatumbo

El pasado viernes 20 de Octubre sesionó la Mesa Social y comunitaria por la vida digna del Catatumbo, la cual busca hacer efectivos los compromisos que las autoridades municipales y departamentales pactaron con las comunidades hace 30 años luego del llamado “paro del nororiente”.

El movimiento comunal del Catatumbo se movilizó el pasado 12 de octubre, donde cientos de pobladores, campesinas, campesinos, entre otros actores, salieron a las vías de Ocaña y Abrego, en el Departamento de Norte de Santander, exigiendo que se cumplan los acuerdos suscritos en el llamado Paro del nororiente en 1987, movilización que tuvo una duración de más de 50 días, y dio como resultado el compromiso entre el gobierno y los campesinos en torno a la ejecución de proyectos de inversión social en la región, la declaración de la Zona de Reserva Campesina y la construcción comunitaria de planes de sustitución de cultivos de uso ilícito.

Al retomar tales acuerdos me refiero en concreto a lo siguiente:

  1. Ampliación de infraestructura, asignación docente y acceso a la educación.
  2. Disminución del déficit de oferta publica para salud y suficiencia en los recursos de las transferencias.
  3. Desarrollo de vías terciarias, secundarias y principales en la región del Catatumbo, así como construcción de obras de conectividad como puentes.
  4. No a los procesos de erradicación de cultivos de uso ilícito no concertados con la comunidad, y evitar que se repitan los lamentable hechos de Tumaco.

Frente al último punto debo recordar que el pasado nueve (9) de septiembre fue firmado en el municipio de Tibú el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos – PNIS como parte de la implementación del punto 4 del Acuerdo de Paz de La Habana; este programa, que no generó consenso suficiente, ya es violatorio de lo acordado; una semana después de su firma se presentaron disturbios entre campesinos y fuerza pública debido a la continuación de procesos de erradicación forzada en el municipio de Sardinata.

Vale la pena decir que el cumplimiento de este Programa es una tarea enorme ya que, según el último informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, coordinado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el municipio de Tibú es el segundo del país con mayor número de cultivos de coca, y el primero de la región del Catatumbo, con un aproximado de 12.787 hectáreas sembradas hasta el 2016, más del 50% de cultivos presentes en toda la región.

Podríamos seguir ilustrando las condiciones de abandono en las que se encuentran los habitantes de esta región, que cubre un 45% de Norte de Santander, sin embargo es suficiente con insistir en que hay un actor allí que ha instalado la Mesa Social y Comunitaria por la Vida Digna del Catatumbo, que sesiona desde el próximo 20 de octubre, para abordar los temas de salud, educación, vías y cultivos de uso ilícito. Esta mesa está integrada por delegados del movimiento comunal, la gobernación departamental, las alcaldías de los 10 municipios que integran la región, así como por un representante del PNIS, tendrá por garantes la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, La Contraloría General de la República, Asopersoneros y yo mismo como Senador oriundo de región.

 

Esperamos que este nuevo ejercicio de diálogo entre las autoridades municipales y departamentales le permita a esta región, habitada por personas humildes, trabajadoras y dignas, lograr avances de las cosas básicas que la comunidad ha exigido hace tanto tiempo: salud, educación y vías. Como garante de dicho proceso estoy comprometido como Senador y líder del Catatumbo en velar por que se respete la palabra empeñada.

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