Masacre de campesinos en Nariño evidencia la crisis de la implementación del acuerdo de paz

Como líder campesino siento profundo dolor por los atroces hechos que el día de ayer sufrieron los campesinos en la vereda Llorente, del municipio de Tumaco en Nariño, en el que cegaron la vida de nueve personas y al menos 18 más resultaron gravemente heridas, acto que enluta al proceso de paz y a todo el pueblo colombiano.

El contexto que vive el campesinado cocalero en varios territorios del país, en el marco de la implementación del proceso de paz, se evidenció ayer con ésta barbarie. La erradicación forzada y militarizada de los cultivos ilícitos, ha sido la forma cómo Juan Manuel Santos pretende solucionar este flagelo, pasando por alto las necesidades de las comunidades y violando los derechos humanos de las mismas. El gobierno nacional no sólo le incumple a las FARC, sino que continúa siendo hostil con nuestros pueblos.

Este sangriento hecho nos muestra que los acuerdos de paz, en todas sus fases y más aún en su implementación, no cuentan con la participación de las comunidades, a quienes históricamente el Estado ha abandonado y ahora asesina en nombre de la paz.

En este sentido, es menester y un deber humano del pueblo colombiano salir a rechazar éste y todos los hechos que van en contra de nuestras vidas. Políticas neoliberales nefastas, encarcelamiento y asesinato de líderes, además de persecución al movimiento social, son el día a día de un gobierno que, en nombre de su nobel de paz, desangra nuestro país.

Como Senador de la República exijo que la misión de verificación se haga presente en el territorio y asuma su rol en la implementación de los acuerdos de La Habana. Así mismo, pido que la fuerza militar se retire de los territorios hasta que no se ubiquen formas alternativas de erradicar, como debe ser, los cultivos ilícitos.

Me sumo al llamado de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, y demás procesos que hoy claman justicia, exigiendo garantías para las comunidades que ya se encuentran en las calles y carreteras en actividades de movilización.

Por favor, que este proceso de paz no nos siga costando la siembra de cientos de vidas más. Sólo el pueblo desde su indignación y a través de la movilización, podrá garantizar que el gobierno nacional le cumpla al país con el acuerdo con las FARC, pero también que los errores de esta negociación no se repitan con el ELN y con el EPL. Exijamos participación y movámonos para construir una Colombia en paz, con vida digna.

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